Publicado: 14/10/2026
El estudio de Bosch Home Comfort revela que el mantenimiento de los sistemas se realiza principalmente de forma puntual o reactiva, a pesar de que los consumidores identifican el mantenimiento como uno de los factores que contribuyen a mejorar la eficiencia
Madrid, 14 de octubre de 2026.- Con el final del verano y el descenso progresivo de las temperaturas, llega el momento de revisar los hábitos de uso y mantenimiento de los equipos de climatización. Una tarea que, según el estudio Una radiografía de la climatización en los hogares españoles, elaborado por Bosch Home Comfort, todavía no forma parte de manera sistemática de las rutinas de los hogares españoles.
El mantenimiento aparece identificado por los consumidores como uno de los factores que contribuyen a mejorar la eficiencia de los sistemas de climatización. Sin embargo, en la práctica, su realización continúa siendo principalmente puntual o reactiva, generalmente vinculada a la aparición de alguna incidencia, en lugar de responder a un calendario de mantenimiento preventivo.
Esta falta de planificación convive con un uso cada vez más intensivo de los equipos. Los sistemas de climatización se utilizan una media de cuatro horas al día, principalmente durante el mediodía y las primeras horas de la tarde, coincidiendo con los momentos de mayor calor. Además, el 38,4% de los usuarios emplea también su equipo en invierno como sistema de calefacción, lo que convierte el mantenimiento en una cuestión relevante no solo al finalizar el verano, sino a lo largo de todo el año.
Del mantenimiento reactivo a la prevención
Los datos del estudio muestran una cierta distancia entre la percepción de la importancia de cuidar los equipos y los hábitos reales de los usuarios. Aunque el 35% de los consumidores identifica el mantenimiento como un factor que influye en la eficiencia de los sistemas, esta consideración no siempre se traduce en revisiones periódicas.
A ello se suma que el parque instalado es relativamente reciente: el 38% de los equipos tiene menos de cinco años y otro 37% entre cinco y diez años. Es decir, tres de cada cuatro hogares cuentan con equipos de menos de una década, pero esto no significa que estén exentos de necesitar cuidados y revisiones periódicas.
“Un equipo de climatización no debería revisarse únicamente cuando deja de funcionar correctamente. El mantenimiento preventivo permite detectar posibles incidencias antes de que afecten al funcionamiento del sistema y ayuda a mantener sus prestaciones a lo largo del tiempo”, señalan desde Bosch Home Comfort.
Cinco claves de Bosch Home Comfort para cerrar la temporada
Con el objetivo de favorecer un uso más responsable y prolongar las prestaciones de los equipos, Bosch Home Comfort recomienda aprovechar el final de la temporada de mayor uso para realizar una serie de comprobaciones y tareas de mantenimiento:
Los filtros acumulan polvo y otras partículas durante los meses de uso. Su limpieza periódica es una de las tareas básicas de mantenimiento que puede realizar el propio usuario siguiendo las indicaciones del fabricante. Antes de volver a utilizar el equipo de forma intensiva, conviene comprobar su estado y limpiarlos cuando sea necesario.
El final del verano es un buen momento para comprobar visualmente tanto la unidad interior como la exterior y detectar posibles anomalías, suciedad acumulada, obstrucciones o signos de deterioro. Ante cualquier incidencia o comportamiento anómalo, es recomendable recurrir a un profesional.
El mantenimiento preventivo permite anticiparse a posibles problemas de funcionamiento. Una revisión profesional resulta especialmente recomendable en equipos que presentan ruidos, pérdidas de rendimiento, olores inusuales o cualquier comportamiento diferente al habitual.
El estudio revela que el 30% de los usuarios ajusta la temperatura por debajo de los 23 ºC, a pesar de que la temperatura habitual de la mayoría se sitúa entre los 23 ºC y los 25 ºC. Revisar la configuración del equipo y evitar ajustes extremos puede contribuir a un uso más equilibrado del sistema.
Además, la programación puede ayudar a adaptar el funcionamiento del equipo a los horarios reales de ocupación de la vivienda y evitar que permanezca activo cuando no es necesario.
Aunque el equipo deje de utilizarse durante los meses más fríos, el final del verano es un buen momento para dejarlo preparado para la siguiente temporada. Registrar las tareas realizadas, comprobar cuándo corresponde la próxima revisión y atender cualquier anomalía detectada durante el verano permite comenzar el siguiente periodo de uso con el sistema en mejores condiciones.
El mantenimiento también se conecta
La evolución de los equipos de climatización también ofrece nuevas herramientas para facilitar su mantenimiento. Según el estudio, más de la mitad de los hogares dispone ya de soluciones conectadas, aunque solo uno de cada tres usuarios controla su equipo mediante una aplicación móvil.
Además de facilitar el control y la programación, la conectividad permite acceder, en aquellos equipos que cuentan con estas funcionalidades, a opciones de seguimiento y diagnóstico que ayudan a anticipar determinadas necesidades de mantenimiento. De hecho, el 80% de quienes todavía no disponen de estas soluciones estaría interesado en incorporarlas.
Así, la combinación de mantenimiento preventivo, un uso adecuado y las posibilidades que ofrece la conectividad permite a los usuarios cuidar sus equipos durante todo el año y afrontar la próxima temporada de climatización con ellos preparados.